El Señor de los Anillos

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Reseña del gran clásico de J.R.R. Tolkien

 

El Señor de los Anillos es una novela de inmersión, y esta es al mismo tiempo su magia y su punto débil. Busca la fascinación del lector, suscitar en él una sensación de maravilla basada en el mundo que está construyendo ante sus ojos. Por ello, no duda a la hora de recrearse en los escenarios y las descripciones, que tienen tanto peso en la obra como la propia trama o la acción. Tiene un ritmo pausado aunque sostenido: los hechos se concatenan para ir avanzando, inexorablemente, hacia el final como en una carrera de fondo.

La novela es heredera de los cuentos de hadas clásicos. Aunque presenta un imaginario completo que se desmarca en muchos sentidos de estos, como pone de manifiesto el detalle con el que trata las sociedades de seres no humanos, sean elfos o enanos, u orcos, mantiene muchas de sus convenciones. Una de las que resulta más llamativa para el lector actual es su dualismo maniqueo: El Señor de los Anillos es una historia de buenos y malos.

Esto no quiere decir que los protagonistas sean héroes sin mácula, como desmiente el propio caso de Boromir, o que dentro de los villanos no haya matices, o incluso un terreno casi intermedio, que vendría encarnado en Gollum, sino que el bien y el mal son polos opuestos fácilmente identificables. El drama que se nos plantea en la historia, de hecho, tiene su motor en los desequilibrios entre ambos, y son la bondad y el desinterés, al final, las claves que resuelven el conflicto. El simbolismo, con este trasfondo, está presente a lo largo de toda la historia.

Al mismo tiempo, al plantear la novela como un viaje (no solo un viaje físico, sino también emocional y espiritual en cierta medida), J.R.R. Tolkien consigue dar un dinamismo y una profundidad a los personajes que da una dimensión adicional a la novela: no estamos solo ante una serie de escenarios exóticos e impresionantes en los que transcurren aventuras; El Señor de los Anillos trata primordialmente de cómo estos influyen en quienes las viven y los visitan, como señala, a todas luces, el epílogo, casi una moraleja de corte tradicional.

Con estos elementos, El Señor de los Anillos es una epopeya épica en el sentido más puro del término, que si seduce al lector lo transportará a un viaje pleno y apabullante, a un mundo, el de la Tierra Media, que ha dejado una huella imborrable, por méritos propios, en el género.

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Gandalf
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Poblador desde: 27/01/2009
Puntos: 23252

 Esta es la primera novela de fantasía que leí en mi vida, y una de las que más me marcaron. Narrado de una forma en que podías imaginarte el aspecto de los protagonistas y de los monstruos que pululan por la Tierra Media, con algunos personajes muy construidos como es el caso de Gollum y otros muy carismáticos, como Gandalf. Pese a ello y que el libro me encanta, prefiero como El Hobbit, que me parece una novela maravillosa.

Hola, me llamo Íñigo Montoya, tú mataste a mi padre, prepárate a morir.

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yazelio
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Sin duda alguna Tolkien marcó algo significativo en mí, su estilo y su creatividad provocan que me levante de mi asiento y aplauda.

"Elige una mujer de la cual puedas decir: Yo hubiera podido buscarla más bella pero no mejor"

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