La sombra de Poe

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Reseña de la novela de Matthew Pearl publicada por Punto de Lectura

El asesinato de Madame l’Espanaye y su hija Mademoiselle Camilla en su apartamento de la Morge conmocionó a los parisinos, no por la brutalidad del crimen sino por las desconcertantes circunstancias en las que se produjo. Ambos cuerpos fueron encontrados en el interior del piso después de que la policía consiguiese acceder tras derrumbar la puerta, pues la llave estaba puesta y todas las ventanas cerradas. Una vez dentro, hallaron a la madre degollada, su cuello presentaba un corte grueso e irregular que no coincidía con ningún arma que los gendarmes conocieran, mientras que los restos irreconocibles de su hija pendían del hueco de la chimenea…

Este es el comienzo de Los crímenes de la calle Morgue, el primero de los tres cuentos escritos por Edgar Allan Poe y protagonizados por el célebre detective C. Auguste Dupin, quien inició el género policíaco a partir de la resolución del primer misterio en una «habitación cerrada». La fama adquirida por el personaje a partir de estas historias lo convirtió en un referente de la literatura, inspirando a autores posteriores como Arthur Conan Doyle y Agatha Christie para la creación de Sherlock Holmes y Hércules Poirot, respectivamente. Asimismo, Dostoevsky reconoció que utilizó a Dupin como prototipo para el personaje de Porfiry Petrovich (Crimen y castigo), e incluso Allan Moore realizó un tributo al detective francés en su novela gráfica La liga de los hombres extraordinarios.

Al igual que los anteriores, Matthew Pearl también lo homenajea con La sombra de Poe utilizando como base la investigación realizada por Quentin Clark, un abogado de Baltimore que se convierte en espectador casual del entierro del célebre escritor, para resolver las incógnitas que rodean su fallecimiento.

El autor emplea los rasgos propios que caracterizan los cuentos protagonizados por Dupin, como la narración en primera persona por un amigo cercano al detective, en esta ocasión el joven Clark; o el proceso analítico que permite descubrir la verdad, siendo más importante el razonamiento realizado que la respuesta al propio misterio. De este modo, La sombra de Poe bien podría considerarse la cuarta aventura protagonizada por el excéntrico, aunque brillante investigador.

Sin embargo, ello no impide a Matthew Pearl deleitarse en algunos de los rasgos más significativos de la obra de Poe y que explican la fascinación por su literatura, así como para justificar la cruzada iniciada por Clark en solitario ante la incomprensión de amigos y familiares.

«No pude encontrar el principio ni el final, y no fui capaz de distinguir qué partes presentan razón y cuáles locura. Era como sostener una página frente a un espejo y tratar de leerla bizqueando.»

En este sentido, es muy importante el contexto en el que se desarrollan los acontecimientos. El conservadurismo de la época obliga al joven Clark a vivir según las convicciones sociales. Por tanto, el despliegue de creatividad realizado por Poe en sus escritos representaba una ruptura con el pasado, con lo establecido y que no podía (o debía) cambiarse. Sin embargo, la lectura de El cuervo acaba descubriéndole una nueva forma de concebir la realidad, es decir, el cambio.

«Poe despertó la curiosidad al forzar lo posible hasta su máximo extremo, y eso cautivaba el alma.»

De igual modo, la vigencia de la esclavitud en Estados Unidos que acabaría por convertirse en la principal causa de la Guerra de Secesión (1861-1865) o la inestabilidad política y social en Francia ante la inminente declaración de la Tercera República Francesa son acontecimientos que acaban influyendo, pues representan «la sombra» del ser humano, aquella oscuridad de alma que obsesionó a Poe y supo representar de forma metafórica en todos sus cuentos. Al fin y al cabo, como dice el propio Pearl a través de su personaje:

«El genuino misterio no era el acertijo concreto que la mente se esfuerza por desentrañar: la mente del hombre, ése era el verdadero y perenne misterio del relato. »

Sin embargo, el autor repite los mismos errores de sus anteriores novelas. Por un lado, el exceso de descripción durante toda la narración, que provoca un distanciamiento del lector. Es cierto que los relatos de Dupin se resolvían con una compleja red de asociaciones, pero ello no justifica el predominio del detalle sobre la acción. A pesar de que la intención de Matthew Pearl fuese recrear la literatura de Poe en su propia obra, debería haber considerado que el lector actual no está acostumbrado al estilo de finales del siglo XIX, no tanto por su contenido como por su forma.

«Parece que su arte consiste en decir cosas sencillas de una manera que las hace difíciles de comprender, y cosas triviales de una forma misteriosa, que las hace parecer solmenes.»

Por otro, la estructura de los capítulos no es la adecuada. La mayoría se prolongan demasiado y tienden a abarcar una gran cantidad de acontecimientos en el mismo espacio. Además, en algunos fragmentos apreciamos saltos temporales significativos que abarcan períodos de varios meses, sobre todo en el Libro II: París.

A pesar de ello, Matthew Pearl nos ofrece una novela inteligente, con inesperados giros narrativos ambientada en diferentes escenarios que consiguen recrear la convulsa época política y social con gran precisión. Un auténtico tributo al personaje de Poe y, sobre todo, a la dicotomía presente durante toda su obra entre la razón y las sombras de nuestra cordura en la búsqueda de la verdad.

«Una vez Poe escribió un cuento acerca del conflicto entre la sensatez y la sombra de que hay en nuestro interior. La sensatez, lo que sabemos que deberíamos ser; la sombra, el peligroso y reidor Duende de lo Perverso, el conocimiento oscuro de lo que debemos hacer, haremos o, secretamente, quisiéramos hacer. La sombra prevalece siempre.»

 

Título: La sombra de Poe, 464 págs.

Autor: Matthew Pearl

Editorial: Punto de Lectura, 2013

ISNB: 9788466326728

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Patapalo
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Este me lo apunto. El tema me interesa y, francamente, la prosa decimonónica no me disgusta en absoluto. De hecho, casi me resultan más áridos los pretendidamente dinámicos bestsellers actuales. Muy interesante la reseña.

Parte de la sabiduría consiste en saber ignorar algunas cosas.

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