Amigos de la vara verde

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Un artículo de opinión de Canijo sobre la dureza de los comentaristas

 

A mí siempre me han hecho mucha gracia las expresiones populares, esas frases hechas tan cargadas de verdad que, aunque a veces se refieran a la viga en el ojo propio, no podemos evitar sonreír al escucharlas. Entre mis favoritas en estos momentos está alguna clásica como “ser más guarro que una mano”, otra más moderna (sin sentido antes de los porteros electrónicos o en lugares en los que no los haya) que es “te van a quemar el portero” (por tener un hijo/a muy guapo/a; ésta Kachi y su mujer no la pillaron y tuve que explicarla, qué bochorno) y un par de ellas que recuerdo de boca de mi amigo Ángel Vela: “tener más tonterías que un puesto de pitos” (con acento sevillano tiene mucha más gracia, ahora que lo leo) y “temer más que a una vara verde”, que es la elegida para esta columna.

En la literatura, en las artes en general, a todos los niveles, en todas las épocas, hay críticos a los que se teme más que a una vara verde, son como el “comentarista feroz” del que ya hablé en El Hombre y la Letra, esos que suelen dejar un cierto rastro de bilis tras sus comentarios. A veces tienen más razón que un santo, otras andan tiesos de la misma, que de todo hay en la viña del Señor. Pero el caso es que, siempre que esa bilis no nos salpique o no nos bailen el agua, o aunque nos salpique pero no seamos más que uno entre tantos que se llevan los palos (mal de muchos…), este tipo de personajes atraen y/o son respetados; es decir, que nos gusta la vara verde, no lo podemos negar, somos amigos de la vara verde…

¿No me creen? ¿No están de acuerdo? Pues entonces explíquenme el éxito de críticos como el señor Pumares: más allá de su sapiencia cinéfila y calidad como locutor (confieso haberlo escuchado muchas veces y no tengo nada que cuestionar al respecto), lo que parecía gustar más a los que llamaban era que el ínclito presentador no despreciara y arrastrara por el lodo más inmundo las películas que ellos tenían por favoritas, o que, al menos, lo hiciera con menos saña que con las preferidas del de la llamada anterior o el de la siguiente. Otros momentos sabrosos eran aquellos en los que se cebaba con el éxito del momento o la película popular de otra época.

También recuerdo a cierto reseñista que leí por Internet y cuyas presas eran clásicos de la Ciencia Ficción y la Fantasía. Por mi parte, leí todas las que tenía colgadas en la web donde di con él, y lo pasé pipa, lo reconozco.

¿Puede significar esto que el gusto por la vara verde es cosa mía y de los anormales que compartieron estos entretenimientos conmigo, no de personas razonables y respetables? No digo que no, pero me gustaría que todos hiciéramos un ejercicio de reflexión y de recuerdo por si este último punto no es así. Hablando entre aficionados a esto de escribir, todo el mundo recuerda ese foro o web en el que comenzaron a hacer sus primeros pinitos, en el que se colgaban textos entre los que ellos dejaron sus primeros escritos (o los primeros que se atrevieron a enseñar). Después estos textos se comentaban, y entre los que lo hacían siempre había uno o varios que solían ser los más cañeros y, por eso mismo, los más respetados por muchos, los más atendidos. Venga, no me sean amnésicos selectivos, porque si no era así, es que se trataban de foros especialmente laxos en esos temas, o webs en las que no se podía comentar. A partir de ahí, aunque aumente el nivel y quizá la forma, el fondo sigue siendo el mismo: los sigue habiendo más biliosos que el resto, y esto les da uno o varios puntos.

Los motivos de que esto sea así pueden ser muchos, y no tienen por qué estar relacionados con que sean más acertados o más objetivos (¿existe la objetividad en el arte?). Uno de ellos está vinculado a esa práctica tan antigua como extendida, tan dañina y que tan escépticos nos ha vuelto a muchos, que es la (más o menos) interesada alabanza camuflada de crítica literaria. Esto es muy razonable: si no estamos de acuerdo con la cascada de ditirambos que se le aplican a la obra, sonrojantes en algunos casos, es normal que conectemos con el furibundo disidente público, aunque sea por afinidad de base. También puede ser por ese instinto sádico tan extendido desde que el hombre empezó a ser hombre; ya se sabe, los niños muestran nuestra naturaleza más básica, aquella que aún no ha sido moldeada por la vida en sociedad y sus convencionalismos morales, pudiendo llegar a grados de crueldad impensables, y si todos llevamos un niño dentro… Otra alternativa es el magnetismo personal actuando como si de la gravedad se tratase: a más masa (personalidad más fuerte, más vehemente, con más mala leche), más atracción, al menos para algunos. No nos olvidemos tampoco de que siempre fuimos y seremos cazadores en algún sentido e, igual que nos maravilla el tiburón del documental por ser una perfecta máquina de matar, infalible y voraz, tampoco le hacemos ascos al reseñador que acosa, atrapa y pulveriza la obra que se le ha cruzado, no dejando tras su crítica más que restos de casquería en salmuera teñida de rojo.

Ya digo, puede ser por tantas razones, confesables o no, aceptables o no, peregrinas o acertadas, que ya da lo mismo, lo incuestionable es que nos gusta la vara verde, y esto, si bien a veces hace falta, en otras tantas ocasiones no parece resultar positivo. No, no es positivo cuando este ácido ejercicio de critica crea una deformación profesional que parece impulsar a buscar fallos porque alguno tiene que haber, pero sin reflexionar sobre si ese fallo será perceptible para aquellos que no lo busquen activamente, que simplemente quieran disfrutar del producto, o que no estén preparados para percibirlos porque son percepciones sólo aptas para una minoría muy específica. De paso, hay veces que también se atropellan algunas aficiones, dejando por la cuneta un reguero de personalidades maltrechas cuyo único pecado, si es que se puede llamar así, fue abandonarse a una ilusión sin maldad ni pretensiones. Y no nos olvidemos, por supuesto, cuando, de tanta presencia de humores en la opinión, el cambio de estado anímico lleva a grandes diferencias en las conclusiones sobre objetos similares, llegando al agravio comparativo, la injusticia, y la confusión del que sólo quería tener una opinión previa antes de gastar su tiempo y/o dinero en algo.

En fin, yo no digo que sea malo, no en sus dosis adecuadas (sobre las cuales se podría debatir ad nauseam), más bien lo veo algo necesario porque si bien algunos niños sin disciplina desarrollan todo su potencial llegando a la genialidad y la maravilla, otras veces, las más, esos mismos niños se quedan en NI-NIs malcriados que enfangan todo a su alrededor, y tampoco es plan.

En la mesura está la virtud, ése es el detalle, y si queremos ser mesurados tendremos que evitar que lo nuestro sea simple gusto por la vara verde, ser sus amigos fieles. Lo suyo es ser sólo aliados circunstanciales para así aprovechar lo positivo y dejar lo negativo en segundo plano. Ahora, que si esto es una tendencia natural, me da a mí que va ser imposible ponerle barreras para moldearla. Si la cabra siempre tira al monte, a ver quién es el guapo capaz de evitar que un millón de cabras lo abarroten.

“er Caniho”

 

Soundtrack:

Sweet Home Alabama

Lynyrd Skynyrd

 

Alternative Soundtrack:

Miña terra galega

Siniestro total

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Patapalo
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Toritaka Risa cachonda Es lo primero que me ha venido a la cabeza.

Sí, tienes mucha razón en el artículo. Hay algo que nos atrae en las críticas duras, aunque yo lo relacionaba sobre todo con la seguridad que muestra el comentarista. También hay que reconocer que cuando un crítico duro con el que no estamos de acuerdo recibe su medicina es imposible no sentir cierto regocijo. Supongo que es la naturaleza humana.

Sobre cómo se abordan las críticas y, colateralmente, sobre la vara verde comenté algo en ¿Quién juzga al juez?, en Edit-ando. Personalmente, creo que hay un riesgo muy grande si se termina por establecer la igualdad dureza = sinceridad. Parece que a veces si no se dicen un par de barbaridades es que nos estamos guardando algo y que por lo tanto estas son indispensables. Y que uno nunca se guarda las cosas buenas o jamás las pasa por alto al escribir una crítica, cuando es falso.

Con los años, tengo la impresión de que un fustigador puede ser muy útil en un foro, para estimular y fomentar debate entre protoescritores, pero que en cuanto a reseñas de obras publicadas y autores consagrados (clásicos, gente como la citada en el artículo que ha puesto Crocop en el foro, etc.) es más un divertimento y válvula de escape que algo propiamente constructivo.

Un placer leerte, compañero.

Parte de la sabiduría consiste en saber ignorar algunas cosas.

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Crocop
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A mí esto me recuerda a cuando hay veladas en el Rayo. Una persona que me acompañó, se creía que allí los chavales iban a acabar con la cara hecha un mapa, como en un Paquiao vs Márquez especialmente cruento y, claro, los que suben al cuadrilátero ahí no cobran diez millones por combate. Si se dan un toque o se hacen un pequeño corte (que ocurre pocas veces), pues paran la pelea, Réflex, mercromina, hasta otro día y todos contentos, porque no es para eso, sino para aprender, progresar, poner a prueba los movimientos aprendidos, mostrarlos al público... Si alguno llega a un combate millonario, ya tendrá tiempo de jugársela un poco más.

Igualmente, una cosa es reirse un poco de Javier Marías o similar y otra ir a destripar a alguien que cuelgue  un relato. No es condescendencia ni nada así, que aquí estamos para eso, pero tampoco se puede ir en el mismo plan, ni buscar la greña. No es lo mismo  decir "te has comido el verbo, vigila" que " si pones en rojo los verbos que te has comido, te sale una bandera...". Vamos, que se agradecen las críticas, pero no ese tipo de pique que viene, creo, más que por lo que escriban o dejen de escribbir,  por ser personas públicas en el caso de los novelistas que han llegado al ricoyfamosismo.

Ferrum ferro acuitur

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Canijo
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Patapalo dijo:

Toritaka Risa cachonda Es lo primero que me ha venido a la cabeza.

Sí, tienes mucha razón en el artículo. Hay algo que nos atrae en las críticas duras, aunque yo lo relacionaba sobre todo con la seguridad que muestra el comentarista. También hay que reconocer que cuando un crítico duro con el que no estamos de acuerdo recibe su medicina es imposible no sentir cierto regocijo. Supongo que es la naturaleza humana.

Sobre cómo se abordan las críticas y, colateralmente, sobre la vara verde comenté algo en ¿Quién juzga al juez?, en Edit-ando. Personalmente, creo que hay un riesgo muy grande si se termina por establecer la igualdad dureza = sinceridad. Parece que a veces si no se dicen un par de barbaridades es que nos estamos guardando algo y que por lo tanto estas son indispensables. Y que uno nunca se guarda las cosas buenas o jamás las pasa por alto al escribir una crítica, cuando es falso.

Con los años, tengo la impresión de que un fustigador puede ser muy útil en un foro, para estimular y fomentar debate entre protoescritores, pero que en cuanto a reseñas de obras publicadas y autores consagrados (clásicos, gente como la citada en el artículo que ha puesto Crocop en el foro, etc.) es más un divertimento y válvula de escape que algo propiamente constructivo.

Un placer leerte, compañero.

Lo dicho, muy de acuerdo, incluso en el nick mencionado, aunque de esos tiempos a mí se me vienen a la cabeza más, incluso el mío si me apuras (creo que se me echó más cuenta de la debida en muchas ocasiones).

Lo dicho, hay muchas causas, en el caso de la entrada que mencionas es más lo de la reacción a las reseñas-elogio mal camufladas, que ya nos hacen ver fantasmas por todos lados porque es que hay cosas que claman al cielo, lo que lleva a confundir a los que se las creen y, a los que no se las creen, a confundir dureza con sinceridad (un problema jodido, la verdad). Lo de las personalidades también, porque muchas veces se confunde mala baba con personalidad fuerte (aunque en ocasiones esa mala baba sólo sea una forma de camuflar debilidades de carácter y/o complejos). Incluso se puede hablar de una búsqueda de alternativas, porque si veinte te han dicho lo bueno puedes tener la impresión de que el que te dice sólo lo malo te aporta lo que faltaba.

En fin, muchas son las causas, pero tú mismo lo has dicho, no todas las consecuencias son negativas, sino que una mesura en esto nos puede traer las positivas, como el ogro de foro que fustiga al personal y les ayuda a sacar más jugo de la afición; todo con mesura, siempre (menos la cerveza, jeje).

En fin, nos leemos, socio.

P.S. En otro orden de cosas, dentro de un par de sábados tendré aquí a Agutxi y su novia, envídiame, jejejejjeje

 

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Crocop dijo:

A mí esto me recuerda a cuando hay veladas en el Rayo. Una persona que me acompañó, se creía que allí los chavales iban a acabar con la cara hecha un mapa, como en un Paquiao vs Márquez especialmente cruento y, claro, los que suben al cuadrilátero ahí no cobran diez millones por combate. Si se dan un toque o se hacen un pequeño corte (que ocurre pocas veces), pues paran la pelea, Réflex, mercromina, hasta otro día y todos contentos, porque no es para eso, sino para aprender, progresar, poner a prueba los movimientos aprendidos, mostrarlos al público... Si alguno llega a un combate millonario, ya tendrá tiempo de jugársela un poco más.

Igualmente, una cosa es reirse un poco de Javier Marías o similar y otra ir a destripar a alguien que cuelgue  un relato. No es condescendencia ni nada así, que aquí estamos para eso, pero tampoco se puede ir en el mismo plan, ni buscar la greña. No es lo mismo  decir "te has comido el verbo, vigila" que " si pones en rojo los verbos que te has comido, te sale una bandera...". Vamos, que se agradecen las críticas, pero no ese tipo de pique que viene, creo, más que por lo que escriban o dejen de escribbir,  por ser personas públicas en el caso de los novelistas que han llegado al ricoyfamosismo.

Hombre, el buscar greña porque sí, el ser simplemente borde, el aplastar al débil (entendiendo debilidad por bisoñez), todo lo que se distancie demasiado de lo constructivo, nunca será bueno, y hay que ser demasiado sádico para no estar de acuerdo con esto. Pero sí creo que esto, con mesura, bien orientado, sin alejarnos de lo constructivo y aleccionador, también puede ser bueno en el ámbito del amateurismo, incluso mejor que el animar a base de pasar la mano (que también tiene sus beneficios en cuanto a moral y demás).

Siguiendo con el boxeo, yo esto lo comparo con detalles de la película "Más dura será la caída", la última que rodó Bogart, un film que me gusta mucho y que creo tiene un buen puñado de lecciones que darnos. Fíjate en el flaco favor que se le hace a Toro Moreno haciéndole creer que es bueno, porque al final incluso se vislumbra la posibilidad de que el campeón (aquél que no se puede comprar, que también tiene su reflejo en nuestro mundillo literario) lo deje tullido para siempre. Menos mal que al final el personaje de Bogart se revela y hace que el sparring le muestre la verdad a Toro... a golpes (más reflejos). Aparte, tampoco se puede olvidar que ese ascenso hasta la pelea por el título a base de amañar combates y engañar hace un flaco favor al mundillo del boxeo (reflejado aquí en nuestro mundillo) y a los púgiles en general, y eso tampoco es de recibo, ¿no?

Lo dicho, mesura y cabeza, con eso se puede manejar nitroglicerina sin que nos explote en las manos y haga daño a nadie.

Muchas gracias por pasarte.

 

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Canijo dijo:

P.S. En otro orden de cosas, dentro de un par de sábados tendré aquí a Agutxi y su novia, envídiame, jejejejjeje

Qué perros :-) Pasároslo muy bien, compañeros, y a ver si volvemos a coincidir por algún lado, demonios.

Parte de la sabiduría consiste en saber ignorar algunas cosas.

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Crocop
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Siempre partiendo del hecho conocido de que "Más dura será la caída" es una ficción dramatizada, inspirada, creo, en Primo Carnera, y de que ahí se movían mafias de desalmalmados e ingentes cantidades de dinero, si veo parte de la  relación que estableces. Este mismo finde, le han dado un combate al Chávez jr que según los aficionados, incluso mejicanos, había perdido a los puntos. Puede ser, simplemente un error de apreciación los jueces, que como en todos los deportes se dan, o algo premeditado, porque es un boxeador que da dinero al promotor Arum. Siempre hay esa sombra de duda con los taquilleros, igual que se dice que los árbitros favorecen al Real Madrid. En la mayoría de los casos, actualmente, creo que no es algo decidido en despachos, sino más bien una tendencia de apreciación; igual que se va mejor predispuesto para una peli de Guillermo del Toro que para una de Amenábar (en mi caso, pongamos).

En la literatura, está más claro, es evidente. Los dominicales de Prisa, dan cancha a los autores de Prisa; los de Planeta a los de Planeta y en ambos casos se disfraza como noticia-reportaje y no como publicidad para un producto de la empresa.

A un nivel menos ricoyfamosista, no creo que se den estos casos. Es evidente que algunos conocen a más o menos gente, lo que repercutirá en unas pocas más o menos reseñas en los blogs, o comentarios hechos desde una mayor o menor confianza, pero no tengo la impresión de que eso pueda identificarse con favorecer  un escrito u otro, puesto que, entre otras cosas, la plataforma publicitaria no es lo sufientemente amplia para suponer una diferencia. Aunque lo fuera, igual soy inocente, pero creo que incluso en un ambiente amiguetil, si algo ha quedado un poco mejor o peor, los comentaristas lo van a decir, desde el respeto, sin ninguna intención oculta, tal como ellos lo vean.

Así y todo en los foros habra piques, malentendidos, grescas... Pero al final siempre terminan como las peleas en la aldea de Astérix, aclarándose la cosa y entiendiéndonos unos a otros. No hay mafias ocultas con sombrero que encumbren a Toros o persigan a Joe Luises para forrarse.

 

Ferrum ferro acuitur

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Patapalo dijo:

Canijo dijo:

P.S. En otro orden de cosas, dentro de un par de sábados tendré aquí a Agutxi y su novia, envídiame, jejejejjeje

Qué perros :-) Pasároslo muy bien, compañeros, y a ver si volvemos a coincidir por algún lado, demonios.

Bueno, tú y yo aún tenemos pendiente ese sustituvo cutre que es el Skype (te dije el domingo; creo que me pillarás de resaca seguro, jejeje), pero ya se dará alguna fecha. De momento disfrutaré de ésta, que ya va sumando efectivos (Tibu).

 

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Canijo
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Crocop dijo:

Siempre partiendo del hecho conocido de que "Más dura será la caída" es una ficción dramatizada, inspirada, creo, en Primo Carnera, y de que ahí se movían mafias de desalmalmados e ingentes cantidades de dinero, si veo parte de la  relación que estableces. Este mismo finde, le han dado un combate al Chávez jr que según los aficionados, incluso mejicanos, había perdido a los puntos. Puede ser, simplemente un error de apreciación los jueces, que como en todos los deportes se dan, o algo premeditado, porque es un boxeador que da dinero al promotor Arum. Siempre hay esa sombra de duda con los taquilleros, igual que se dice que los árbitros favorecen al Real Madrid. En la mayoría de los casos, actualmente, creo que no es algo decidido en despachos, sino más bien una tendencia de apreciación; igual que se va mejor predispuesto para una peli de Guillermo del Toro que para una de Amenábar (en mi caso, pongamos).

En la literatura, está más claro, es evidente. Los dominicales de Prisa, dan cancha a los autores de Prisa; los de Planeta a los de Planeta y en ambos casos se disfraza como noticia-reportaje y no como publicidad para un producto de la empresa.

A un nivel menos ricoyfamosista, no creo que se den estos casos. Es evidente que algunos conocen a más o menos gente, lo que repercutirá en unas pocas más o menos reseñas en los blogs, o comentarios hechos desde una mayor o menor confianza, pero no tengo la impresión de que eso pueda identificarse con favorecer  un escrito u otro, puesto que, entre otras cosas, la plataforma publicitaria no es lo sufientemente amplia para suponer una diferencia. Aunque lo fuera, igual soy inocente, pero creo que incluso en un ambiente amiguetil, si algo ha quedado un poco mejor o peor, los comentaristas lo van a decir, desde el respeto, sin ninguna intención oculta, tal como ellos lo vean.

Así y todo en los foros habra piques, malentendidos, grescas... Pero al final siempre terminan como las peleas en la aldea de Astérix, aclarándose la cosa y entiendiéndonos unos a otros. No hay mafias ocultas con sombrero que encumbren a Toros o persigan a Joe Luises para forrarse.

 

Hombre, claro que hay que tomar la película como eso, una película, si nos trasladamos a la vida real de Carnera en lugar del sparring que le muestra la verdad habría que hablar de Jim Maloney, pero igualmente la enseñanza recibida a golpes le hace ver la verdad, volver a EEUU, y proclamarse campeón; creo que la idea sigue siendo la misma.

A parte, la tendencia de apreciación en deportes, más concretamente en el fútbol, es normal que se decante por los equipos que tienen medios nacionales focalizándolos, frente a los otros que sólo cuentan con medios locales. Pero da igual que la orientación venga de los despachos o de la mayor presencia de unos u otros en medios y demás, la injusticia es la misma, o al menos eso creo yo.

En todo caso, el debate que me planteas después sobre el ricoyfamosismo y los pequeños grupos creo que, más que sobre el mundo del boxeo, el deporte en general o el fútbol en concreto, me lo comparas con la física cuántica y la física generalista, y ahí no estoy de acuerdo. Si partes de la física y vas mirando cada vez más hacia lo pequeño, digamos subiendo el aumento de las lentes del microscopio, llega un momento en que se llega a la física cuántica… y cambian las reglas, es un universo diferente sólo por un cambio de magnitudes (y porque aún no hemos conseguido afinar la Teoría de Cuerdas, o la alternativa que nos ilumine). En el caso de la Literatura no es así, el ricoyfamosismo mueve LectoresX10000 (por poner un número), otros ámbitos más pequeños sólo LectoresX10, así que para influenciar a esos LectoresX10000 hacen falta medios masivos, pero para influenciar LectoresX10 puede bastar con unos cuantos blogs.

Tampoco me parece adecuado el término mafia (que se usa a veces para señalar al disidente como si fuera un conspiranoico), porque eso sería hablar de grandes organizaciones, como las que se mueven en el ricoyfamosismo. Pero la mafia se divide en familias, y las familias en bandas, y las bandas en pandillas, y el último paso son tres amigotes. Para que uno de los tres amigotes triunfe basta con que uno le apoye, quedan dos contra uno, y a partir de ahí ya no importa si el que triunfa es mejor que el perdedor. No, no hay mafias, hay tres, seis, veinte o treinta amigotes, pero con eso basta para hacer mella en el total… porque son sólo cien. Por todo esto, creo que el término sería amiguismo, y el amiguismo está en todos lados; no me parece razonable pensar que hay un grupo, sea el que sea, del tamaño que sea, en el que una tendencia humana universal no se dé.

Ahora, yo creo que todo esto es un tema marginal en esta columna, entiendo que lo que sí apunta a la misma es eso de que en los foros hay grescas, pero al final, todos amigos. No es siempre así, pero en los casos en los que se da, que también los hay, es porque se ha usado la vara verde de modo productivo, sin ser su amigo, sólo su aliado puntual.

 

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Claro que nos gusta la vara verde. A veces solo es por mero divertimento, los tipos con la vara verde (por personalizar) suelen ser afilados e irónicos. Destilan toques de mal gusto y también mucha injusticia pero tienden a ser elegantes porque si no caen en la vulgaridad que tanto detestan. Yo estaba pensando en individuos del tipo Risto Mejide o Carlos Boyero, por dar dos enfoques diferentes. Con sus legiones de haters pretendiendo críticar al crítico y agrandar así su fama o prestigio. Y luego los que los leemos o escuchamos por gusto a sabiendas que van a  repartir palos a diestro y siniestro dando espectáculo y diversión siendo exajerados, crueles e injustos y también reventando la norma de lo políticamente correcto. Pero ay, amigo, como ensalcen algo y a ti te guste y compartas opinión. Entonces te crees que eres un sibarita como ellos y te dices este tío será un cabronazo pero sabe lo que dice.

La indiferencia es la clave de la vara verde. Una opinión positiva  o plagada de medias tintas no va a causar impresión en alguien ajeno. Pero un tío despotricando, soltando pullas, criticando ferozmente difícilmente pasará inadvertido. Eso sí, esas críticas feroces deben encerrar verdades, aunque sean a medias porque si no solo es un alborotador con ganas de gresca o, por buscar símiles foreros, un troll.

Es probable emitió su esperma de una forma muy descuidada.

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Creo que la discrepancia es entre " mafia" (así, entre comillas) vs popularidad. Una cosa son oscuras manos con aviesas intenciones e intereses ocultos; otra que Chávez jr, CR7 o Michael Chabon, saben moverse en público, son  los tres guaperas, tienen buenas relaciones con los consumidores de sus respectivos trabajos y, entonces, estos se juzgan en ocasiones de forma distinta por el componente que tiene de relaciones públicas. Extrapolar de ahí que haya una especie de maniobra orquestada para favorecerles, es lo que me parece desacertado. Muy diferente sería si manipulasen deliberadamente jueces, árbitros o medios por medios oscuros.

Ocurre en todos los ámbitos; en algunas liguillas de barrio, el equipo colista es el que atrae más gente para "tercer tiempo".

Ferrum ferro acuitur

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Fly dijo:

Claro que nos gusta la vara verde. A veces solo es por mero divertimento, los tipos con la vara verde (por personalizar) suelen ser afilados e irónicos. Destilan toques de mal gusto y también mucha injusticia pero tienden a ser elegantes porque si no caen en la vulgaridad que tanto detestan. Yo estaba pensando en individuos del tipo Risto Mejide o Carlos Boyero, por dar dos enfoques diferentes. Con sus legiones de haters pretendiendo críticar al crítico y agrandar así su fama o prestigio. Y luego los que los leemos o escuchamos por gusto a sabiendas que van a  repartir palos a diestro y siniestro dando espectáculo y diversión siendo exajerados, crueles e injustos y también reventando la norma de lo políticamente correcto. Pero ay, amigo, como ensalcen algo y a ti te guste y compartas opinión. Entonces te crees que eres un sibarita como ellos y te dices este tío será un cabronazo pero sabe lo que dice.

La indiferencia es la clave de la vara verde. Una opinión positiva  o plagada de medias tintas no va a causar impresión en alguien ajeno. Pero un tío despotricando, soltando pullas, criticando ferozmente difícilmente pasará inadvertido. Eso sí, esas críticas feroces deben encerrar verdades, aunque sean a medias porque si no solo es un alborotador con ganas de gresca o, por buscar símiles foreros, un troll.

Joder, pues esto le faltó a la columna, no se me pasó por la cabeza cuando la escribí, y creo que el hueco es notorio. Sí, hay que saber ser “un vara verde”, hay que tener talento para ello y, sobre todo, hay que saber de lo que se habla para que el contenido encierre verdades, verdades de las que duelen. No se trata de meter el dedo en el ojo, menos aún en el ojete (como me imagino que diría uno que yo me sé), jeje, sino que hay que meterlo en la llaga. A partir de ahí ya estará la gradación en si apenas se toca la llaga, o si se remueve con saña para abrir la herida y llegar al tuétano de los huesos si hace falta (que a veces la hace, pienso yo).

De hecho, yo entiendo que “un vara verde” de raza, de categoría, además de ser gracioso, tener labia y coco para que de sus diatribas se puedan sacar conclusiones objetivas y de provecho (para los que sepan sacar el provecho limpiándole la bilis, claro, evitando esa creencia de sibaritismo por afinidad que mencionas), tienen ese instinto que les dice hasta qué punto pueden machacar a una presa o hasta qué punto se lo merece.

Por cierto, como me parece que compartimos ciertos gustos por “los varas verdes”, te recomiendo el blog Rumbo a la Distopía y su sección Escupiendo Rabia… Una delicia, socio (al menos para mi gusto).

En fin, muchas gracias por pasarte y recordarme lo que me dejé atrás.

 

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Canijo
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Crocop dijo:

Creo que la discrepancia es entre " mafia" (así, entre comillas) vs popularidad. Una cosa son oscuras manos con aviesas intenciones e intereses ocultos; otra que Chávez jr, CR7 o Michael Chabon, saben moverse en público, son  los tres guaperas, tienen buenas relaciones con los consumidores de sus respectivos trabajos y, entonces, estos se juzgan en ocasiones de forma distinta por el componente que tiene de relaciones públicas. Extrapolar de ahí que haya una especie de maniobra orquestada para favorecerles, es lo que me parece desacertado. Muy diferente sería si manipulasen deliberadamente jueces, árbitros o medios por medios oscuros.

Ocurre en todos los ámbitos; en algunas liguillas de barrio, el equipo colista es el que atrae más gente para "tercer tiempo".

No lo tengo claro. Yo estoy de acuerdo en que la maniobra orquestada para crear tendencia es peor que la tendencia creada por popularidad, pero sólo en cierto sentido. En el sentido que yo señalo, en el de la justica, ambas, aunque actúen de forma diferente, llegan a la misma conclusión, la injusticia, y eso es lo que menos me gusta y me influye más, mucho más, que la intencionalidad o no de la misma. Si a alguien lo nombran mejor en algo, si le dan un triunfo, yo pido, exijo, que sea porque es el mejor, no porque sea el más simpático, el más guapo, más gracioso o lo que sea; si no, es una injusticia. Si a alguien se le premia por popularidad, que el premio sea al que mejor cae, al que invita a más birras, al que cuenta los mejores chistes… Si se le menciona como mejor en una determinada disciplina y es por eso otro, se está agraviando al que verdaderamente es mejor, se está confundiendo al que no sabe de qué va la cosa, y se está creando una tendencia que lleva al engaño y, por lo tanto, es negativa. En que esto sea así, no influye la intencionalidad.

Además, no, no tengo tanta confianza en el género humano, creo que la máxima de que el hombre es un lobo para el hombre sigue tan vigente como siempre, que todo poder corrompe (y la capacidad de crear tendencias lo es, sin que sea tan complicado para una persona medio avispada darse cuenta de que crea tendencia, sea a la escala que sea), y que no podemos conocer las intenciones de las personas salvo que nos metamos en su cerebro, cosa que es imposible. Eso sí, se pueden sacar pistas, por ejemplo, de que cuando alguien señala la tendencia como poco realista otros tantos salten para negarlo, actúen de forma que lo silencian, o simplemente lo despedacen. A mí sí que me parece de lo más lógico pensar que ahí hay una maniobra, orquestada o no, que añade intencionalidad al asunto, y entonces es todavía peor.

Pero, socio, déjame que use esto para otra columnita, que me estoy quedando sin temas para este rollo y tengo un compromiso autoimpuesto con Kachi, jejeje. Tengo pensada una cosita pesada y absurda llamada “Regalopremios promocionales” en la que esto sí que forma parte de los temas centrales. Desde ahora quedas requeteinvitadísimo a pasarte si tienes tiempo y te apetece (eso sí, no puedo dar fechas, que hay mucho pendiente). Ahí hablaré de esos premios tipo Planeta, Lara y similares, en los que la mayoría estamos de acuerdo en su falsedad, injusticia, y también intencionalidad, y otros que ya no se critican tanto en ciertos círculos que sí que critican los primeros, cuando yo veo demasiadas analogías como para no ver que es básicamente lo mismo, salvando las diferencias de magnitud, por supuesto.

 

Columna cortesía de Sevilla Escribe: http://sevillaescribe.blogspot.com/

 

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