Se publica La Última Confesión

Imagen de Rana Gustavo

Llega la última novela de José Antonio Castro

De repente en una comisaría de Madrid entra un religioso, se corta la lengua y se la come. Dice que solo se va a confesar a una periodista llamada Gisela, esta aparentemente no tiene que ver nada con el caso. Por otro lado aparece un cadáver de un hombre en la provincia de Burgos con los dedos de las manos mutilados, siendo este solo el principio de un largo reguero de crímenes que se avecinan.

 

He aquí el encabezamiento del largo relato de la primera novela de José Antonio Castro, un gaditano de Chipiona, lugar dado a crear artistas destacados en diferentes artes, que nos desenvuelve en un radial de historias que giran en torno al padre Eduardo y que salen por la tangente buscando quien las recoja para colocarlo todo en un desenlace perfectamente resuelto. Los encargados oficiales de todo ello, entre otros, son Marga, Villalonga y el inspector Martínez, seguramente el personaje más interesante de la narrativa por la mezcla de brutalidad e inteligencia que desprende por sus poros.

 

Surgen asimismo por la novela otros secundarios: como periodistas, psicólogos, putas, chaperos, y una amalgama total de personalidades que vienen a aportar interesantes vicisitudes para conseguir finamente completar el peliagudo puzle con maestría. Aportan cada uno sus problemas amorosos, existenciales e incluso religiosos, demostrándonos que el autor se mueve con destreza por otros campos de la literatura, pues no se puede hacer un libro de 365 páginas sin dominar las distintas pautas del arte de escribir y salir victorioso consiguiendo que el tedio no caiga por la cabeza del lector. Aunque como la perfección no existe, a juicio del que escribe la prosa flojea a partir de la tercera cuarta parte de la novela para retomar el ritmo en una magnífica resolución.

 

Así mismo algunos diálogos del principio del relato pueden resultar superficiales, quizá por la inexperiencia del escritor en estas grandes ficciones, ya que posteriormente en el resto de la novela todo está perfectamente cuadrado y cerrado con maestría. Si bien el buen sabor de boca y la sensación de disfrute que deja al lector una vez finalizado el extenso ejemplar, es sin lugar a dudas lo más destacable de todo el conjunto en general.

 

Que Stieg Larsson en el cielo descansé tranquilo, pues ya ha aparecido su digno sucesor y curiosamente en la zona más soleada de Europa en contraste con su Suecia natal, pero ¿quien se atreve a enfrentarse a los caprichos del destino?.

 

Esto solo es la opera prima del escritor Andaluz, así que de solo de pensar que la experiencia adquirida le va a llevar a darnos mejores libros si cabe, solo se me ocurre una cosa que avisar, "Pónganse el cinturón que vienen curvas".

 

Xavier Borrell

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