Una carta de rechazo (más)

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De vuelta de vacaciones me encontré una en el buzón. No es lo que nadie desea, pero me temo que es un paso inevitable en la carrera de muchos escritores.

 

Básicamente, esto de publicar profesionalmente para los escritores de a pie va así: mandas un manuscrito, alguien lo valora y, si lo considera adecuado, te propone unas condiciones de publicación que, si consideras apropiadas, son aprobadas y dan paso al proceso de publicación del libro. La cadena de sucesos a verificarse puede romperse en muchos puntos. Hoy hablaremos del mensajero de una de estas rupturas, que suele ser el más común al principio: las cartas de rechazo, que es lo que te manda un editor cuando no va a publicar tu obra y decide notificártelo.

La que recibí a la vuelta de vacaciones rezaba así:

A/A Juan Ángel Laguna

Leído su original, le comunicamos que en estos momentos el mismo no tiene cabida dentro del catálogo de nuestra editorial. De todos modos, agradecemos su interés por publicar con nosotros y le animamos a que lo envíe a otras editoriales, así como a mandarnos futuras propuestas, si es de su agrado.

Atentamente,

 

He quitado, obviamente, los datos de la firma. Por un lado, porque considero que la correspondencia es privada, incluso cuando se trata de un email tipo. Por otro, porque una carta impersonal como esta podría provenir de cientos de editoriales. Las hay más largas y, aunque parezca mentira, también más cortas.

Este tipo de cartas de rechazo no dicen en sí gran cosa. Son deliberadamente vagas. Guardan una cierta educación, fría, e informan de algo tan simple y tan complicado como que no van a publicar tu libro. Los motivos pueden ser muchos: calidad, temática, saturación de mercado, poco interés comercial... Con estas breves líneas no puedes saber nada a ciencia cierta (excepto que no te van a publicar). Incluso la invitación a enviar más material, que en este caso sí que puede ser cierta a juzgar por otros correos que he intercambiado con el editor, puede no ser más que un formalismo: nada les impide anotar mi nombre en la lista de autores que necesitan mejorar mucho antes de entrar en su catálogo.

Todo esto es comprensible. Valorar un manuscrito (sí, prometido: otro día hablamos del comité de lectura) es un trabajo considerable. Aunque a un profesional le lleve relativamente poco tiempo descartar obras, porque para descartarlas no hace falta leérselas enteras tampoco, cualquier información que dé sobre las fallas que estas tienen es un valor añadido que brinda. Un valor añadido que, transmitido por correo electrónico, es muy posible que no sea agradecido y seguro al 100% que no será remunerado. ¿Para qué meterse en un pantanal así? ¿Para que los autores manden obras sólo para recibir veredictos? ¿Para que las mejoren y las lleven a la competencia? ¿Para que insistan después de cambiar dos cosas?

Hay profesionales a los que un autor puede recurrir para pulir su manuscrito antes de enviarlo a las editoriales, gente que corrige formalmente pero que también puede orientar al autor sobre a dónde mandar su obra o ayudarle a escribir una carta de presentación. No son infalibles, pero se dedican a esto, por lo que pueden evitar algún palo de ciego. Desde esta óptica, es normal que las editoriales, por regla general, no quieran asumir gratuitamente este papel, ya que tienen que centrar sus esfuerzos en muchas otras cosas que sí les dan beneficios claros. Por eso, no veo censurable que contesten con cartas tan asépticas como la citada previamente, incluso cuando no advierten de aquello de que las evaluaciones realizadas en el seno de la editorial son privadas y confidenciales y para uso estrictamente interno.

A pesar de lo dicho, cuando me toca escribir las notificaciones de rechazo de Saco de Huesos, supongo que porque lo nuestro es vocacional y porque todavía soñamos con ayudar a la cantera, siempre incluyo unas líneas, un párrafo, explicando el porqué de nuestro rechazo. Creo que, para los autores que intentan publicar con nosotros, es una buena cosa, y que es algo coherente con nuestro espíritu. No sé si podremos mantener esta filosofía, porque responder correos también lleva su tiempo, pero mientras tengamos la posibilidad, creo que es bueno hacerlo.

No todo el mundo piensa igual.

De hecho, hay autores que no piensan igual, y te lo hacen saber, y es por ellos por lo que la primera frase de mis correos avisa del rechazo: así se pueden saltar (aunque no lo hagan) el resto del mensaje. Con este tipo de autor se puede hacer poco. Si no valora que te hayas leído su manuscrito y te hayas molestado en decirle por qué no lo publicas en vez de escurrir el bulto con un mensaje tipo o una mentira deshonesta, ¿qué cabía esperar? Al mismo tiempo, son los menos.

La mayor parte no contesta a los mensajes. Unos, supongo, por no generar más trabajo, otros porque no tienen nada que añadir, alguno porque no recibe la notificación o se le traspapela, algún otro porque no le da la gana... Con estos no puedes estar seguro al 100% de la reacción, aunque yo, como autor que también soy, guardo la secreta esperanza de que el mensaje les sirva de algo. A mí los que me llegaron en su día me fueron de utilidad.

Luego, entre medio, están los que responden para agradecer la información. Con ellos tienes la sensación de que la comunicación funciona y de que, francamente, estás ayudándoles dentro de tus modestas posibilidades. Seamos sinceros: no es lo mismo que te digan que no se va a publicar tu obra porque es de ciencia ficción, que porque no has cerrado bien la trama.

Por supuesto, las valoraciones de un comité de lectura son siempre subjetivas, y a veces impertinentes, pero llaman la atención sobre posibles problemas concretos (ortografía, estilo, trama, etc.) e intereses de la editorial (temática, rango de edad, estilo, etc.). A mí, por lo menos, me gusta saber si me han tirado una obra porque no les ha gustado la trama, porque tiene violencia, porque es demasiado corta o por cualquier otra cosa, aunque a veces nos tengamos que oír cosas que duelan, como que viene con demasiados gazapos.

Pero, claro, este es mi punto de vista, y a los autores no se les puede preguntar sobre la marcha (oye, ¿quieres una carta de rechazo estándar o te cuento con más detalle por qué no te publicamos?), así que me permito lanzar la cuestión en el blog: ¿Qué preferiríais vosotros como notificación de rechazo?

 

 

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Odin
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Poblador desde: 26/01/2009
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En mi caso, siempre prefiero que me digan las cosas claras. Es la única manera de mejorar. Siempre desde la educación, claro está, pero si una obra mía no es buena necesito saber porqué no lo es.

Un: "Esto es una puta mierda", no aporta nada. Un "Tu obra no va a ser publicada, porque no cumple con la tendencia de la editorial" o "Es demasiado gore, muy densa en algunos capítulos, como en el capitulo X, donde te explayas demasiado para no decir nada, y en otros demasiado escueta, como en el capito XXXXXX donde no hablas de los sentimientos del protagonista a penas, y en cambio te centras en explicar con demasiado detalle la mutilación del cadáver" (por ejemplo, :p)

 A ver, tampoco se trata de que te den un comentario de texto, pero una mínima explicación, sí. Es necesaria, y útil.

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Canijo
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Poblador desde: 26/01/2009
Puntos: 4573

Hombre, pues yo preferiría que me dieran un porqué y tal. Otra cosa es que luego a la hora de corregir me lo tome más o menos en serio, pero seguro que alguna idea de utilidad saco al menos, cuando no que me orienten de verdad y me permitan mejorar mi trabajo. Sinceramente, el que no quiera leer críticas a su trabajo que no sean positivas... me parece que lo lleva un poco crudo...

 

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jane eyre
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Yo también me apuntaría a la negativa con detalles. No es lo mismo que te digan "esto no hay ni por dónde cogerlo" a que te encuentres con que quizás te hayas equivocado de editorial respecto al tema XDDDD. Lo suyo es que, ya que haces algo mal, qué menos que enterarte de qué es.

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nieves
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Poblador desde: 29/01/2009
Puntos: 18

De todo se aprende y de las críticas, aunque no sean constructivas, también... Supongo que es muy bueno siempre conocer el entorno en el que te mueves. Los escritores, los que sois o los que aspiráis a serlo,  cuanto más conozcáis a las editoriales, el trasfondo de las mismas, los intereses creados, etc., etc., mucho mejor para avanzar. Así es que ¡ánimo! y a recibir con modestia los rechazos. Los grandes de la literatura también los tuvieron y no hay que olvidar que lo que cuenta siempre es "el camino". No olvidarse de avanzar y disfrutarlo.

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eximeno
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Poblador desde: 26/01/2009
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He recibido tantas y de formas tan variadas que lo cierto es que no me preocupo demasiado por el contenido, aunque como en cualquier otro medio de comunicación, agradezco sinceramente las que tienen el detalle de tratar el rechazo de forma personalizada, ya sea con un breve comentario del motivo, ya sea mostrando que el mail que han enviado lo ha escrito un ser humano y no es un simple copy&paste.

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Andromaca
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Poblador desde: 30/07/2010
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Buf, lo cierto es que yo nunca he intentado mandar nada a una editorial. Sí he tenido ganas de hacerlo, pero nunca me he atrevido. Además, me comentaron que sin un agente es mucho más difícil que la editorial se tome en serio tu propuesta,e tc :/ La verdad es que eso no lo sé.

En cuanto a la pregunta, me gustaría que me contestaran al menos con unos mínimos detalles en los que me explicaran el motivo de su decisión y que tal vez, propusiesen ellos algo, cierta ayudita, vamos =)

Divagaciones de una filóloga zombie

http://divagacionesdeunafilologa.blogspot.com/

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Pilar Alberdi
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Poblador desde: 05/10/2010
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El tema que planteas es importante. Cada uno tiene sus experiencias, y sus respuestas. Algún día hablaré de las  mías. Pero lo primero que deberíamos aceptar es que las editoriales tienen su trabajo programado, se  mueven por  intereses, es decir inversión en autores que ya les están dando rendimiento, y después, esto es lo que yo supongo, si hay sitio, puede que quepan otros... Ya se ve lo que pasa en los concursos de las editoriales... Los ganan los de la casa. Antes por lo menos se tenía el decoro de decir que los empleados o familiares de la entidad convocante no podían participar. Ahora, participan los propios autores de la editorial.

Una persona conocida mía y que es correctora y técnica editorial me decía el otro día: "junto al conserje debe haber una caja de cartón que dice 'manuscritos' y ¡hala! ahí va uno, y ¡hala! ahí va otro".  Ella por suerte trabaja  para una editorial del sector educativo y no ha visto ese tipo de caja... Supongo que cada cierto tiempo alguien (el becario o becaria de turno o alguna editora o editor)escarba entre ese montón y mira un poco. ¿Se puede valorar así un manuscrito? Si es muy malo, tal vez; si está plagado de faltas de ortografía, quizá... Pero si buscan algo concreto, por ejemplo, un tema que se adapte al género literario de moda, o un libro que se parezca a algo que ya existe en el mercado: malo, muy malo...

Para no extenderme porque el tema es digno de un largo artículo y teniendo en cuenta que con las editoriales pequeñas existe, por suerte, la posibilidad de mantener una relación, si algo no gusta o no se adapta o se piensa que no se puede vender, se dice, con cordialidad pero se dice. Creo que lo fácil es pasar del otro. Pudiendo evitarlo, yo lo evitaría, pero también opino que para una pequeña editorial sería mejor tener lectores fuera, en los que se pudiera confiar, y que estén al margen de los problemas que pueda tener la editorial, ya sean de planificación, distribución, e incluso de relaciones y amistades... Esos lectores serían más objetivos. Y más aún, si no saben de quién es el original.

Bueno, lo siento, me extendí...

Saludos

 

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Darkus
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Poblador desde: 01/08/2009
Puntos: 759

Negativa pero con detalles. Las cosas claras para que uno pueda mejorar. Por suerte hay cada vez más editoriales pequeñas, honestas y que apuestan por los autores nuevos que, si te tienen que decir que no, te explican por qué lo hacen.

"Si no sangras, no hay gloria"

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colorina
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Poblador desde: 19/11/2010
Puntos: 1

Hola,

Ante todo un saludo, pues acabo de registrarme en esta página. Me ha parecido un post interesante y quería contestar, pues creo que se algo de este tema.

No puedo saber como trabajan las pequeñas editoriales, pero las grandes suelen recibir muchos manuscritos, y una vez que el editor ha hecho la primera criba, entrega los que podrían interesarle a un lector externo e independiente, en el cual confía. El Lector profesional lee el manuscrito completo y redacta un Informe de Lectura. En este informe se analizan tanto los factores positivos como los negativos, se puntua y se hacen comentarios y sugerencias de los posibles cambios a realizar. Es un trabajo mal pagado para las horas que ocupa con cada libro, pero se puede decir que es vocacional. El Informe es confidencial y ahí acaba la labor del lector; la decisión final corresponde a la editorial. No es su tarea ni podrían informar a cada escritor personalmente de sus fallos, como si fuera una "tutoría"; ya hay agentes y escuelas de escritura que hacen esto, si bien sus precios son elevados.

Cuento esto porque trabajo desde hace años con algunas editoriales, aunque quiero que quede claro que no tengo el más mínimo poder en ellas.

No se si este es el sitio adecuado para anunciarlo, pero también tengo intención de realizar este servicio de orientación y evaluación a nivel personal y a precios más asequibles, por lo que si alguien está interesado en ello puede ponerse en contacto conmigo en la siguiente dirección: "tocino_y_velocidad@hotmail.com".

Gracias.

http://elcielovirtual.blogspot.com/
 

 

 

 

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