Sobre el depósito legal y el ISBN

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Aprovechando los cambios en Saco de huesos, abordamos estos dos elementos de la edición.

El cambio en mi situación de autónomo (como asalariado en Francia he tenido que mover mi actividad de autónomo a dicho país), la gestión de Saco de huesos se ha victo sujeta a numerosos cambios. En esta entrada voy a hablar de dos de ellos.

En primer lugar, del depósito legal. Este es una obligación de todos los editores (o de los autores que se editan solos) para que quede constancia del patrimonio cultural de un país. En España durante un tiempo lo podían gestionar directamente las imprentas que sacaban el libro, por lo que algunos de los primeros títulos de Saco de huesos tienen depósitos legales de sitios como Sevilla, Barcelona o Madrid. Es algo que se ve en las letras que preceden al número. A este, además, le sigue el año en el que fue editado el libro. Hace un tiempo cambió la normativa y el editor debe presentar los libros al depósito legal de la provincia en la que tiene su sede. De ahí que los últimos lanzamientos de Saco de huesos lo tengan de Zaragoza.

En España, el depósito legal requiere cuatro ejemplares, que se destinan a diferentes organismos, como la Biblioteca Nacional de España, que guarda ejemplares de todas las obras publicadas en el país para la susodicha conservación del patrimonio y el control estadístico del mundo editorial.

En Francia, por el contrario, solo se requiere un ejemplar que va directamente a la Bibliothèque nationale de France, sita en París. Como en muchos otros asuntos, es un país más centralizado. No obstante, facilitan mucho la gestión desde las zonas más apartadas: los impresos se pueden presentar por Internet y el ejemplar se puede mandar por correo postal sin franqueo por ley. En este sentido, las gestiones son más ligeras. Por el contrario, en Francia el ISBN es obligatorio.

¿Qué es el ISBN, es decir, el International Standard Book Number? Un código que permite identificar las ediciones de un libro de un modo unívoco e internacional. Esto facilita mucho la gestión de los catálogos, tanto a organismos como la Biblioteca Nacional como a entes privados, como las librerías. Además, a partir de un EAN (European Article Number) asociado, se pueden crear códigos de barras de un modo sencillo e igualmente unívoco.

En vista de la utilidad del mismo, en Francia han optado por hacerlo universal en el mundo de la edición a través de dos medidas: es obligatorio y, además, gratuito. De este modo, para los editores no tiene sentido a negarse a utilizar una herramienta que les puede ser de utilidad y que les supone un coste mínimo y solo de tiempo. En Saco de huesos ya hemos recibido nuestro primer paquete de 20 números con nuestro propio código editorial, con lo que podemos reemprender la edición de los lanzamientos que teníamos preparados (os daremos más noticias sobre los mismos estos días).

En España, cuando comenzamos nuestra andadura, el ISBN era gratuito, pero a partir del 2011 se convirtió de pago. Es más, la política de precios que tenían era regresiva, es decir, que si eras un sello pequeño que sacaba menos de 10 títulos al año, cada ISBN te costaba 4,5 euros; 9 euros si no estabas registrado ya. Sin embargo, si eras un gran grupo editorial que podía pedir un pack de varios miles, podías bajar el precio hasta 0,60 euros por número. Un varapalo para los peces pequeños y un agravio comparativo frente a los sellos grandes y los autoeditores que publican a mansalva. Visto que el ISBN había dejado de ser obligatorio por un decreto del 2009, nosotros optamos por prescindir de él.

Hay que tener en cuenta, además, que los ISBN han de adjudicarse a cada edición de un mismo título. Eso implica que en formato digital se ha de adjudicar uno al pdf, otro al epub y otro al mobi, por poner un ejemplo, del mismo modo que se adjudica uno a una edición con tapa dura y a otra de bolsillo aunque el contenido o incluso la portada sean las mismas. Eso hace que aunque se publiquen pocos títulos, sean necesarios varios ISBNs.

Y, pequeña sorpresa que ha venido acompañada de nuevos trámites, en Francia hay un tercer número para las colecciones editoriales: el ISSN (o International Standard Serial Number, es decir, Número Internacional Normalizado de Publicaciones Seriadas).

Este número en España se adjudica a las revistas y publicaciones periódicas, pero en Francia, según me han informado, consideran que las colecciones de un catálogo editorial son una publicación seriada y, por lo tanto, le adjudican automáticamente uno. Esto me ha supuesto un pequeño quebradero de cabeza insospechado: ¿qué ocurre con líneas como Calabazas en el Trastero que tienen ya 24 números publicados en España? Ayer por teléfono me indicaron por fin que no había necesidad de “resetear” la colección, como había llegado a temerme, sino que podremos mantener la numeración en curso sin recurrir a un “segunda época”, lo que facilitará las reediciones que tengo previstas y nos permitirá evitar tener que sacar un segundo número de supersticiones.

De momento, por este flanco las cosas parecen bien atadas y, en general, las perspectivas son buenas. Es solo uno de los aspectos con los que he tenido que lidiar en un cambio administrativo que, francamente, creía que iba a ser más sencillo. Por eso también me ha parecido interesante exponer la experiencia. Quizás a alguien le permita ahorrar tiempo. En las próximas entradas hablaré de otros cambios que hemos tenido que realizar.

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Olethros
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Fascinante (y no para bien) la política de descuento (y lo que implica) del precio del ISBN en España.

Ceterum censeo Carthaginem esse delendam... ;oP

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Curro
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Como siempre, mil gracias por mantenernos tan informados.

Creo, Olethros, que esto aclara por qué los Calabazas dejaron de tener un ISBN a partir de Empresas.

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Patapalo
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Gracias por los comentarios. Después de andar tan desaparecido me ha parecido que era importante también explicar en parte por qué (la parte de cosas de la editorial que no se ven y que, quizás, pueden ser interesantes para otros).

Parte de la sabiduría consiste en saber ignorar algunas cosas.

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