
Hablemos de rechazos editoriales y de por qué digerimos estos tan mal cuando no deberíamos

Un comité de lectura es un grupo de personas, pertenecientes o ajenas a la editorial, que leen los manuscritos que se remiten a esta para ayudar al editor a establecer si le interesa o no publicarlos.

Lo prometido es deuda: vamos a intentar contestar a esta cuestión, que se suscitó algunas entradas atrás.

Vamos a dar un poco de caña a esos pobres autocomplacientes contra quienes el universo conspira

Hoy cedo esta columna a mi buen compañero Pedro Escudero, que tenía ganas de hablaros de Calabazas en el Trastero y las indispensables suscripciones.

Muchos autores se impacientan o incluso se siente dolidos por la tardanza a la hora de obtener una valoración sobre su manuscrito. Analicemos un poco el asunto.

Otro tema recurrente: las sempiternas quejas porque los malvados editores no prestan oídos a los protoescritores. ¿Estamos abocados a sucumbir bajo el imperio del mal?

Un tema recurrente entre protoescritores. Como parece que hay mucha confusión y un deseo manifiesto por parte de algunas empresas de mantenerla, allá va esta entrada.

Una editorial pide a un blog que retire sus textos del mismo, y a mí, este último, que les eche un cable

Por surrealista que resulte, me he encontrado ya con más de uno que parece tener una idea equivocada acerca de cuál es el negocio de un editor, así que voy a intentar explicarlo